The empirical literature on Education finds strong evidence that the consistently positive economic returns of high-quality preschool programs exceed most other educational interventions, especially those that begin during the school-age years such as reduced class sizes in the elementary grades, grade retention, and youth job training.

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Recientes estudios en Economía de la Educación han señalado el alto retorno económico de programas centrados en educación temprana (niños de 0-5 años), al compararlo con otro tipo de intervenciones realizadas durante periodos posteriores en la educación primaria, secundaria y terciaria.

Por ejemplo, el National Institute for Early Education Research (NIEER), indica que el efecto suele ser de entre 7 y 16 dólares de retorno por cada dólar invertido. Debido por un lado, a sus efectos a medio plazo de incrementar el éxito escolar, y a largo plazo la productividad de la economía y el nivel de empleabilidad de la fuerza laboral, y por otro, a la reducción a medio plazo de costes de los gobiernos asociados a la escolarización, y a largo plazo asociados a servicios sociales y sanitarios.

Así mismo en el ámbito de la Economía del Desarrollo, este tipo de intervenciones se han considerado como un poderoso nivelador de oportunidades y un instrumento para la lucha contra la pobreza, por su efecto en el incremento de la capacidad cognitiva y social de los niños, así como en su nivel de salud y escolarización.

Los programas sobre los que existe más evidencia aplicados a niños en situación vulnerable (ver por ejemplo el estudio de Nores y Barnett , 2009, donde recoge las experiencias de programas aplicados en Tennessee, Rhode Island, Boston u Oklahoma), muestran que si bien estos programas son multidimensionales, el elemento educativo es clave, y dentro de este componente es esencial prestar atención tanto a las habilidades consideradas “duras” (cognitivas) como las consideradas “blandas” (socio-emocionales).

Finalmente los ya referidos Nores y Barnett (2009) señalan también como esencial para el éxito de estos programas, contar con un diseño adecuado, altos estándares de calidad, adecuada financiación, y un buen sistema de evaluación de los resultados.

Leopoldo Laborda

 

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