Esta semana hemos presenciado tres acontecimientos que, probablemente, no sólo eran impensables hace pocos unos años sino que ni los más optimistas hubieran esperado ver todo esto en la misma semana.

 

 

Casi el mismo día que el lander InSight (ojo, no es un Rover sino un Lander) aterrizaba (aunque no se trate la Tierra) en Marte, en un lugar mucho más cercano en kilómetros pero casi tan lejos de Europa en cuestiones relativas a la “ética experimental”, se anunciaba que en China se han gestado dos niñas modificadas genéticamente para hacerlas inmunes al VIH. Para terminar la semana la NASA ha anunciado oficialmente su nuevo programa comercial para explotar los recursos naturales de la Luna y las 9 compañías que optarán a ser subcontratistas del proyecto.

 

 

Claramente el primer paso, aterrizar un nuevo Lander en Marte para estudiar su interior y (quien sabe) aprender más sobre las posibilidades de vida en nuestro planeta hermano, supone sin duda un paso adelante para una humanidad que, dicho sea de paso, tiene los días contados en nuestro planeta (aunque se trate de miles de millones de días pero, están contándos) y debemos impulsar cuanto antes un plan B para el futuro. Suponiendo que los haremos todo bien de ahora en adelante en la conservación de nuestros recursos en la Tierra y si Yellowstone, las tormentas solares y los meteoritos desafían a la Estadistica y nos dan infinitas prórrogas, el Sol nos obligará tarde o temprano a mudarnos por lo que, cuanto antes sepamos donde … mejor.

El segundo paso no está tan claro si es hacia delante o hacia atrás. Obviamente que sepamos editar el genoma a un nivel capaz de hacer esto realidad (dando por hecho que la noticia responda a un hecho real), prestigiosos científicos como Lluis Montoliú creen que “Lo más normal es que sean niñas mosaico, con diferentes códigos genéticos en sus células. Es algo absolutamente irresponsable. Al cabo de 20 o 30 años podrían desarrollar una enfermedad autoinmune, en la que las defensas de su organismo ataquen a sus propias células. Y los cambios en estas niñas se transmitirán a sus hijos. El impacto bioético trasciende a las niñas. Los investigadores chinos han creado una estirpe nueva de humanos, en sentido estricto. El mensaje que están enviando es terrible. Habrá más gente que quiera que le inactiven este gen a sus hijos. Los autores han cruzado dos líneas rojas: un embrión humano editado genéticamente ha sido implantado y gestado. Y, además, la aplicación es de mejora genética, no es terapéutica.”

En cuanto al tercer anuncio, lejos de ser una simple campaña minera a nuestro satélite, la NASA deja claro en su nota de prensa que el objetivo final es promover desde la Luna los “inminentes” viajes de humanos a Marte, lo cual nos lleva de nuevo a lo comentado en el primero de los pasos.

Que la ciencia avance nunca debería estar mal pero, en el caso de esta semana, de los tres pasos que hemos dado, dos sin duda son hacia delante pero el otro no está tan claro si es hacia delante o hacia detrás por lo que podríamos decir que se trata de “un paso a un lado”. Ojalá tengamos muchas más semanas tan productivas como esta en el baile de la ciencia.

PASOS

Luis González Lorenzo
http://luisgl.com

Publicaciones que te interesarán

Welcome tutors and students to the module of Digital Capacities

Pin It on Pinterest